del cuento juvenil “Frida” por Jonah Winter
Frida Kahlo nació el seis de julio de mil novecientos siete, en Coyoacán, México. Sus padres eran Guillermo Kahlo y Matilde Calderón de Kahlo. A la edad de 7 años, enfermó de polio y tuvo que guardar cama durante nueve meses. Como resultado de esta enfermedad, quedó con una pierna más corta que la otra y cojeaba al caminar. A los dieciocho años sufrió un terrible accidente cuando el autobús en el que viajaba chocó con un tranvía.
Fue un verdadero milagro que sobrevivía y que fuera capaz de pintar, teniendo en cuenta los constantes dolores que padeció durante el resto de su vida. El que sus pinturas estén consideradas entre las más bellas y originales obras de arte es un homenaje a su espíritu indominable y a su fuerza de voluntad. Su popularidad se hace evidente al ver sus obras en muchos museos del mundo, en libros, en carteles, y en anuncios publicitarios.
Su popularidad, que ha ido en aumento desde su muerte, ocurrida el trece de julio de mil novecientos cincuenta y cuatro, comenzó a crecer en mil novecientos veinte y nueve cuando se casó con el reconocido muralista mexicano Diego Rivera. Sus personalidades eran tan atractivas y su amor tan intenso, que su matrimonio se considera uno de los más famosos del siglo veinte.
Pero no fue solamente la unión con el célebre Rivera lo que despertó la fascinación cada vez mayor que ejerce Kahlo sobre el público. La dolorosa historia de su vida es motivo de inspiración para los artistas en general, quienes muchas veces trabajan bajo condiciones difíciles. En particular, ha servido de modelo a las mujeres artistas, que han encontrado en la fuerza y en el coraje de Kahlo, un ejemplo de cómo sobresalir en un mundo dominado por los hombres.
